ormalmente, cuando hablamos de trastornos psicosomáticos nos referimos a los trastornos originados por factores psicológicos. Sin embargo, sería más acertado referirnos a estos como la combinación de factores biológicos, ambientales, sociales y psicológicos. Todos estos factores pueden desempeñar un papel esencial en el curso de una serie de enfermedades. Y aunque se sabe de la relación entre todos estos factores, aun queda mucho por conocer acerca de los trastornos psicosomáticos en su totalidad.
La interconexión entre lo que pensamos, nuestras emociones y nuestro cuerpo es un hecho, cuando enferma el cuerpo, se van a producir una serie de reacciones en los procesos mentales del individuo para poder adaptarse a esa nueva situación. De la misma manera los estilos de pensamiento, la forma de comportarse ante diversas situaciones y nuestras emociones conllevan cambios en el estado físico. En este ámbito aparecen los trastornos psicosomáticos; que se definen como aquellos que teniendo origen psicológico presentan síntomas fisiológicos que producen alteraciones a nivel corporal, se refiere a los dolores físicos que tienen las personas que no son producidos por una enfermedad orgánica sino como consecuencia de problemas psicológicos que deriva en un dolor físico.
El término trastorno psicosomático se aplica cuando existen factores psicológicos que contribuyen a la iniciación o a la exacerbación de una enfermedad física. El sujeto puede estar sano o presentar alguna enfermedad orgánica, en ambos casos se habla de trastornos psicosomáticos, puesto que los dos son influenciables por el estado psíquico. Entre los trastornos psicosomáticos más frecuentes se encuentran:
- Trastornos cutáneos como acne, urticaria y alopecia.
- Trastornos respiratorios: asma bronquial e hiperventilación.
- Sistema inmunológico: enfermedades infecciosas, alergias.
- Trastornos cardiovasculares: Taquicardia, arritmia, hipertensión, infarto, angina de pecho.
- Trastornos gastrointestinales: gastritis, ulcera péptica, colitis ulcerosa, estreñimiento y colon irritable.
- Dolor crónico: Cefalea, migraña, artritis reumatoide.
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Las emociones pueden afectar a ciertas funciones corporales como la frecuencia cardiaca, la sudoración, los patrones del sueño y el ritmo de las evacuaciones intestinales etc. Un ejemplo de ello es el estrés, el cual puede provocar síntomas físicos aunque no exista enfermedad orgánica, ya que activa el sistema nervioso y las hormonas, como la adrenalina, aumentando el ritmo cardíaco, la presión arterial y la cantidad de sudor. El estrés también puede causar tensión muscular, que produce dolores en el cuello, la espalda, la cabeza etc. Otro ejemplo de esto es la depresión, donde se puede inhibir el sistema inmune, haciendo que las personas estén predispuestas a ciertas infecciones.
Por el contrario, también las enfermedades físicas pueden afectar al pensamiento de una persona o a su estado de ánimo. Las personas con enfermedades graves, recurrentes o crónicas, generalmente se deprimen. La depresión puede empeorar los efectos de la enfermedad orgánica y se añade a los padecimientos de la persona. En estos padecimientos, la alteración emocional que desencadenó los síntomas puede ser pasada por alto, De ahí la importancia del tratamiento multidisciplinario, en donde sea tratado desde un ámbito medico y psicológico.

Alejandra Alborez Montes
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Imagen: Cristo yaciente de Andrea Mantenga, 1490 |