n su mayoría, las civilizaciones antiguas otorgaron a la sexualidad una importancia fundamental y el sexo siempre ha tenido y seguramente tendrá un papel indispensable en la vida, en relación a que sin sexo dejaría de existir la humanidad y a su vez es una función natural, que permite el goce a través del acto sexual.
Han pasado miles de años desde que antiquísimas culturas experimentaron el sexo como una posibilidad sublime de unión, pero si hablamos en términos de interés por el sexo, el tiempo transcurrido no hace la gran diferencia, ya que la sexualidad no es más novedosa en el presente que hace miles de años, puesto que el amor físico no ha dejado ese carácter místico hacia lo que como contemporáneos nombramos ‘placer sexual’, a excepción de las creencias divinas que estuvieron presentes e incluso dominaron durante siglos la historia.
Es innegable el valor que el sexo tenia en las antiguas civilizaciones, lo cual se puede ver en las variadas huellas plasmadas en documentos y restos arqueológicos, permitiendo también afirmar que el arte erótico se abrió camino en la historia universal y prueba de ello son las pinturas rupestres al igual que las estatuillas halladas, siendo muestra de tales expresiones. Se han encontrado además, imágenes sexuales tanto femeninas y masculinas en las que se muestra el énfasis otorgado a los genitales como símbolo de fertilidad y potencia sexual.
En todas las civilizaciones se puede encontrar esta relación entre el sexo y la fertilidad, debido a lo mencionado anteriormente acerca del carácter misterioso que rodeaba el acto sexual y la forma en que la censura era minimizada viéndolo con fines de reproducción.
En los pueblos había toda clase de supersticiones, practicaban ritos mágicos y creían en los pronósticos astrológicos, los presagios, así como en los dioses dadores de vida, sanación y quienes a su vez eran capaces de despojarlos de estas, provocando la muerte.
Las antiguas civilizaciones veneraban a sus dioses o personajes divinos, caracterizados por el tamaño de sus órganos sexuales, a quienes a través de celebraciones religiosas y ofrendas, pedían protección y deseaban asegurar la fertilidad tan esperada en el matrimonio como resultado del coito.
El sexo en algunas civilizaciones despertó el interés de filósofos y médicos, quienes se dieron a la tarea de investigar, discutir y escribir temas referentes a la reproducción, anticoncepción, el comportamiento sexual, disfunciones sexuales y sobre educación sexual.
En otras civilizaciones estudiadas como los antiguos griegos, solían pintar en cerámica escenas sexuales de relaciones homosexuales y pederastas (relación entre un adolescente y un hombre adulto), lo cual en la actualidad podríamos conceptualizarlo como pornografía, pero en ese entonces solamente reflejaban sus costumbres sexuales y escenas de la vida cotidiana. Cabe mencionar que también la literatura figuro dejando obras donde el tema sexual era el motivo principal de su creación.