uando una pareja con hijos toma la decisión de divorciarse, surge la interrogante de cómo decírselo a la familia, y en especial a los niños. Hablar con los hijos para comunicar la decisión de la separación es uno de las situaciones más difíciles para los padres en este proceso. Aunque siempre es un evento doloroso, tener en cuenta algunos aspectos puede hacer más llevadero este momento, si no hay más remedio que el divorcio, siempre será preferible una separación amistosa que una conflictiva, por el bienestar y seguridad de los hijos y de la propia pareja.
En el proceso de comunicar esta noticia a los hijos, es recomendable sentarse con ellos y explicarles, en un lenguaje sencillo, y adecuado para su edad, los cambios por los cuales pasará la familia y que uno de los padres probablemente se mudará; es importante enfatizar que el divorcio no es en ningún momento culpa de ellos, sino que se debe a diferencias entre los padres. Es vital insistir que aunque el papá y la mamá no van a vivir juntos, esta circunstancia no significa que ambos dejen de quererlos a ellos. En lugar de exponer por qué se divorcian, es mejor hablar sobre los aspectos que pudieran afectar a los niños y luego responder a sus preguntas. No use este momento para discutir, pelear y hacer reclamos.
Actitudes como amenazar al otro, herirse verbalmente o romper en llanto descontroladamente, crean confusión y temor en los menores, actuar de este modo puede impactar al niño de forma importante y generar ansiedad, miedo, inseguridad, sentimientos ambivalentes y diferentes trastornos de conducta. Poner un poco de esfuerzo para tener una actitud comprensiva, aunque se tengan muchos reclamos y haya aspectos sin resolver, es la manera mas racional de asumir todo lo que conlleva este proceso.
Las primeras manifestaciones de los niños ante la separación, suelen ser de desconcierto, estas emociones no se expresan frecuentemente de manera abierta, sino más bien en cambios de conducta, de ánimo o de afectos; al principio, los niños no tienen mucha conciencia de lo que sucede, pero a medida que pasa el tiempo experimentan los efectos de la situación, como la ausencia de la persona que ya no está para acompañarlo. |
Los niños pueden reaccionar al divorcio poniéndose más agresivos, rehusándose a obedecer o retrayéndose en sí mismos, presentar trastornos del sueño como pesadillas, insomnio, terrores nocturnos o miedo de dormir solos; problemas de la alimentación, comer en exceso o dejar de comer; de los hábitos, pierden el control de los esfínteres, vuelven a chuparse el dedo. Pueden también desarrollar tics nerviosos o enfermarse con frecuencia, padecen fiebres, fatiga o gripa porque sus defensas inmunológicas disminuyen debido a las tensiones, es importante que los padres se percaten de las señales de estrés persistentes en su hijo o en sus hijos.
La observación de los padres hacia los hijos es vital, si el niño muestra indicios de estos comportamientos, pueden consultar con un psicólogo para hacerle una evaluación y darle tratamiento. La psicoterapia para los niños de una pareja divorciada, así como para los padres divorciados puede ser de gran beneficio.

Alejandra Alborez Montes
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Imagen: Mi nacimiento. Frida Kahlo. México |