no de los temas más difíciles para hablar es el abuso sexual, el motivo de dicha dificultad es debido a que se considera como un tema tabú, es decir que está prohibido si quiera pensar que un adulto puede dañar a un niño y mucho menos abusar de él sexualmente, sin embargo, resulta ser una realidad y por lo mismo se debe tratar de conocer sobre el tema.
Para empezar, es importante resaltar que todo acto sexual realizado e impuesto por un adulto a un niño es considerado como abuso y no sólo se refiere a la penetración, sino también a tocar al niño u obligar al niño a que toque al adulto, que éste observe actos sexuales, etc., es decir, que en general se puede considerar como abuso sexual a toda conducta de carácter sexual intencional a la que se obligue a un niño a participar.
En la mayoría de los caso la persona que comete el abuso sexual o también conocido como agresor, es una persona cercana al niño, ya sea un familiar directo, un tío, un primo, un hermano, el padre, algún amigo cercano de la familia o su cuidador.
El hecho de que la persona que agrede al niño sea alguien conocido repercute significativamente en la vida de este, teniendo tanto consecuencias inmediatas como a largo plazo, sobre todo en la forma en la que va a interactuar con las personas que lo rodean.
Muchos creemos que las consecuencias de que un niño sea víctima de abuso sexual se reducen al aspecto sexual, es decir, pensamos que ese niño va a rechazar el sexo en su vida adulta debido a lo que vivió, o que se va a reaccionar ante los temas sexuales de una forma agresiva o evasiva, sin embargo, con estos pensamientos dejamos de lado las otras secuelas que conlleva el abuso; ya que cuando un niño es abusado sexualmente, es probable que se vuelva una persona que no confía en los demás, porque la o las personas en quienes debía confiar la lastimaron, ya sea de manera directa (siendo participes activos en el abuso) o indirectamente (quienes eran responsables de cuidar al niño y no lo hicieron).
Cuando un niño es abusado sexualmente, puede haber indicadores de lo que está pasando, cambiar su modo de actuar ante otras personas, su modo de relacionarse, es decir que cualquier cambio que se note con respecto al comportamiento del niño puede ser una señal de alerta, no sólo de abuso sexual, sino en general y de manera importante que “algo” está sucediendo y que ese “algo” está afectando al niño, lo cual requiere que se le preste atención y sobre todo que se haga lo posible por identificar que es ese “algo”.
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Pero con identificar el problema no basta para solucionarlo, en caso de que exista el abuso sexual hacía un niño, no sólo se necesita saber de la existencia del abuso sino que se requiere romper el silencio, es decir que se haga algo al respecto, puesto que una de las principales problemáticas del abuso sexual es que se calla.
Aunque suene un poco trivial, es importante romper el silencio, alejarnos de los estigmas y de los tabús que aún rodean el tema del abuso sexual para así poder hacer algo al respecto, ya sea que seamos nosotros quienes hemos sufrido de abuso sexual o que conozcamos a alguien que lo sufre o ha sufrido.

Alejandra Sánchez Herrera
alle.sanchez@psique.com.mx
Referencias:
Echeburúa, E. y De Corral, P. (2006). Secuelas emocionales en víctimas de abuso sexual en la infancia. Cuadernillo Médico Forense, 12 (44), pp. 75-82.
Sainz, V., Curco, A., Ortiz, J., Macías, C., Comas, L. y Fernández, J. (2008). Abuso sexual infantil. Revista de Emergencias, 20 (3), pp. 173-178.
Imagen: Niños en la playa (1910) Joaquín Sorolla. |