ablar de motivación nos evoca aquella fuerza o palanca que nos permite realizar diferentes actividades o lo que nos ayuda a lograr ciertos objetivos que nos ponemos o las metas que buscamos, sin embargo, no podemos considerar que la motivación sea algo sencillo, ya que influyen muchos factores tanto internos como externos y alrededor de ellos se construye esta motivación de la que se habla.
Se puede decir que la motivación son los estímulos que permiten que una persona pueda realizar ciertas acciones y sobre todo la “impulse” a finalizar o alcanzar la meta propuesta, la cual va a estar determinada por alguna necesidad que experimente la persona, ya que la motivación sería el énfasis que le pone un individuo al realizar una actividad para alcanzar su meta. Para hablar de motivación es necesario que inicialmente la persona se haya fijado un objetivo o se proponga alcanzar una meta.
La motivación se inicia, por tanto, como reacción ante una determinada emoción (ejemplo: miedo), una necesidad biológica (ejemplo: hambre) o psicológica (ejemplo: curiosidad), y también, ante la presencia de estímulos externos (apetitivos/aversivos). En cualquiera de estos casos, la meta de la conducta motivacional siempre consiste en satisfacer una demanda y por ende, reducir la presión.
Principalmente se ha encontrado que existen o puede haber dos tipos de motivación, en función del tipo de estímulos que la está afectando, pudiendo ser intrínseca o extrínseca.
Al tener motivación intrínseca no se requiere que alguien externo a la persona le diga que tiene que hacer, sino que realiza la activad por sí misma, porque produce algún tipo de placer o es gratificante para el individuo. Otro factor importante que caracteriza este tipo de motivación es el hecho de que va a estar permeada por las creencias del individuo, el valor que alguien le puede dar a dicha actividad será lo que determinará el grado de motivación intrínseca que experimente.
Por otro lado la motivación extrínseca se refiere a cuando se realiza una actividad por lo que se recibe a cambio de que se haga, por ejemplo si se obtiene dinero por hacer alguna tarea aunque esta no sea de nuestro agrado, este tipo de motivación va más relacionada a las recompensas que podemos obtener si es que hacemos algo, ya sean tangibles, como el dinero, o intangibles, como el que alguien nos diga “bien hecho”.