na madre es la que desde el momento de la concepción se encarga de proporcionar todos los nutrientes y atenciones necesarias para que ese ser que lleva dentro crezca sano. Al llegar el momento del parto, es la persona que mas sufre con los interminables dolores de las contracciones, pero al final de esa labor se llena de gozo y satisfacción al tener en sus brazos a ese ser que formo parte de ella. A partir de este momento es cuando comienza la labor más difícil que durará hasta el final de sus días. La tarea de una madre no es sencilla ya que es la que se encarga no sólo de los hijos, si no de la casa, de su trabajo, de su esposo y hasta de ella misma. Por esto mismo es justo y necesario que se reconozca la dura y respetable labor que la mujer realiza al ser madre.
La celebración del día de las madres tiene su origen en Estados Unidos en el año de 1908, cuando una joven maestra llamada Ann Jarvis, organizo una campaña para homenajear a las madres, poco después de que sufrió la muerte de su propia madre. Tiempo después un comerciante de ropa, llamado John Wanamaker, financió el lanzamiento de una campaña publicitaria para la difusión de la importancia de tan noble día, aunque claro, dándole ciertos toques comerciales al reconocimiento a las madres, diciendo: “Ya saben el bien que han hecho nuestras madres…se merecen un regalo”. Una vez que la idea comenzó a mercantilizarse Anna Jarvis intentó desvincularse de ello, pero ya era demasiado tarde, porque el consumismo comenzó a ganar terreno.
Quizá sea importante preguntarnos hasta donde hemos llegado con la celebración del día de las madres, es decir si ésta fecha se ha convertido en mero consumismo y materialismo o si de verdad ese día homenajeamos y reconocemos verdaderamente el valor de nuestras madres. Claro que es importante darles regalos y hacerles que pasen un gran día, pero siendo sinceros la mayoría de las |
personas utilizan este único día para llenarlas de obsequios, juntar a la familia y pasar todo el día con ella, cuando los demás días resultan ser normales y ni siquiera se acuerdan de hablar con sus madres.
Reflexionemos un poco. ¿De verdad tenemos que esperar a que llegue el 10 de mayo para acordarnos y celebrar a nuestras madres? ¿No sería mejor homenajearlas y acordarnos de lo importante que son todo los días? El hecho de que ese día no le compremos un costoso regalo o no la podamos llevar a comer a un costoso restaurante, no quiere decir que no la festejamos como se lo merece o que no se la haya pasado bien.
No distorsionemos la celebración original del día de las madres y hagamos conciencia para no caer en el materialismo y en el consumismo, no sólo de este día, si no de todas las demás celebraciones.

Mariel Abigail De Ávila Cortés
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